El cifrado de datos responde a la necesidad de proteger la información sensible frente a accesos no autorizados, tanto dentro de la plataforma como durante su transmisión. En el contexto de Security Compliance, el cifrado asegura la confidencialidad y la integridad de los datos, resguardando la información crítica de la organización y de las personas frente a riesgos internos y externos. Su importancia radica en que permite cumplir con estándares de seguridad y normativas, minimizando la exposición ante incidentes de seguridad.
Funcionamiento general
El cifrado de datos opera bajo una lógica de protección basada en algoritmos criptográficos robustos, que transforman la información original en un formato ilegible para quienes no cuenten con la clave adecuada. En términos generales, su funcionamiento se define por:
- Cifrado en reposo: utiliza el estándar AES-256 para proteger los datos almacenados en los sistemas. Esto significa que la información guardada permanece cifrada, impidiendo su lectura directa en caso de acceso físico o lógico no autorizado.
- Cifrado en tránsito: emplea el protocolo TLS 1.2 o superior para resguardar la información mientras se transmite entre sistemas o usuarios. Así, los datos viajan de forma segura, evitando que sean interceptados o manipulados durante su traslado por redes públicas o privadas.
Ambos mecanismos actúan de manera complementaria, asegurando que la información esté protegida tanto cuando se encuentra almacenada como cuando se mueve entre distintos puntos del sistema.
Alcance y límites
El cifrado de datos aplica en situaciones donde la confidencialidad y la integridad de la información son prioritarias, como el resguardo de datos personales, registros laborales o información sensible de la organización. Su responsabilidad se limita a la protección de los datos en dos estados: mientras están almacenados (en reposo) y durante su transmisión (en tránsito).
No reemplaza otras medidas de seguridad, como la gestión de accesos o la autenticación de usuarios, sino que actúa como una capa adicional de resguardo. Tampoco cubre la protección de datos una vez que han sido descifrados y se encuentran en uso por usuarios autorizados.
Relación y diferencias con otros elementos
- El control de accesos: que define quién puede visualizar o modificar información dentro del sistema.
- La autenticación de usuarios: que verifica la identidad de quienes acceden a la plataforma.
El cifrado de datos se diferencia de estos elementos porque no gestiona permisos ni identifica usuarios, sino que transforma la información para que solo sea legible mediante claves específicas. Mientras el control de accesos y la autenticación regulan el “quién” y el “cómo” se accede, el cifrado protege el “qué” asegurando que, incluso si alguien logra acceder sin autorización, los datos permanezcan inaccesibles sin la clave correspondiente. Esta distinción lo posiciona como un pilar fundamental en la estrategia integral de seguridad de la información.
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